Mientras miles de personas músicas siguen esperando la reglamentación de la ordenanza que nos permita tocar legalmente en lugares gastronómicos (compromiso asumido en diciembre del año pasado), mientras otros cientos deben esperar meses y circular por los laberintos de la burocracia municipal para cobrar facturas de 9 mil o 15 mil pesos, mientras el Programa de Compromiso Cultural contrata a contraprestación a cientos de trabajadores de las artes y tiene un monto asignado por la mitad de lo que vale el cumpleaños de un cantante famoso, mientras se destinan millones de pesos en eventos masivos para artistas que no necesitan de difusión alguna y bien podrían hacer sus emprendimientos de manera privada y aportar al crecimiento de la ciudad con su trabajo, algunos funcionarios municipales siguen creyendo en la espectacularidad como única política de gestión, que alimentando a las grandes productoras se solucionaran los problemas que en la pandemia quedaron en evidencia, políticas que fracasaron y que solo sirven para los grandes negocios de productoras y gestoras privadas, algunas de las cuales son parte de ésta gestión. Los funcionarios siguen apostando (y aportándoles) a los grandes empresarios que no estuvieron dispuestos a regularizar a sus trabajadores y que hasta el día de hoy mantienen precarizados, sin registrar, sin derecho a enfermarse o al acceso a una jubilación.

Las personas trabajadoras de la música generamos, promovemos y producimos arte en la ciudad, movemos miles de personas desde las pequeñas producciones y presentaciones que realizamos, agregamos valor y belleza cada día a cada espacio donde transitamos. No olvidamos que, durante la pandemia, cientos de artistas tuvimos que mendigar asistencia alimentaria, ya que el “modelo de gestión cultural” aplicado hasta ahora no permite que los trabajadores de la cultura podamos desarrollar nuestros proyectos de manera digna y productiva, concentrando toda la riqueza producida en manos de muy pocos.

Desde los sectores culturales y de la música en particular, las personas trabajadoras (no los empresarios, que han recibido bastante en todos éstos años y que además están beneficiados por la ley provincial 10032 que los exime del pago de ingresos brutos), seguimos exigiendo políticas públicas de desarrollo para nuestro trabajo, el trabajo cotidiano que realizamos y que poco tiene que ver con los mega eventos de todos los géneros musicales que plantean desde la gestión actual. ¿Cuántas presentaciones de artistas locales se pueden contratar con 43 millones de pesos? ¿Cuántas producciones discográficas? ¿Cuántos espacios para música en vivo se pueden ayudar a mejorarse? ¿Acaso es más importante financiar un festival como el BUM BUM -que facturó al menos 105 millones de pesos en entradas en un solo día- que un circuito de trabajo musical en los espacios gastronómicos o en los centros culturales (centros desfinanciados, sin equipamiento, sin personal)?

Exigimos a las autoridades municipales que cumplan con sus compromisos asumidos:

  • Mesa de trabajo para llevar adelante los proyectos presentados desde principio de la gestión.
  • Creación del circuito de escenarios en las ferias, piletas municipales, plazas, costanera, parque Sarmiento.
  • Reglamentación de la ordenanza que nos permita tocar legalmente en lugares gastronómicos.

Además:

  • Exigimos el pago inmediato de las contrataciones adeudadas.
  • Exigimos un registro público para contrataciones de artistas locales en eventos municipales.
  • Exigimos que se faciliten las contrataciones a artistas sin tanta burocracia.
  • Exigimos el apoyo para el desarrollo de la música local más allá de las figuras ya consagradas.
  • Exigimos el cumplimiento de la Ley de Cupo femenino, trans, travesti, no binarie y géneros autopercibidos en todas las actividades programadas por la Municipalidad de Córdoba.

Y exigimos que se escuchen las voces de las personas trabajadoras de la cultura y no solo la de los grandes empresarios en el diseño de las políticas públicas, porque al fin de cuentas, de todos los sectores queremos lo mismo, una Córdoba que sea el bastión de la Cultura y el Turismo de la Argentina.

Comisión Directiva – Sindicato de Músicos de la Provincia de Córdoba.